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lunes, 1 de noviembre de 2021

2. DEL BUSCATIENTE

Y si él tenía viejas esquirlas tristes en el cerebro y no se sentía más que un escupitajo de alguien que ocupó el lugar de Dios cuando le tocó nacer, no era simplemente por una elección :nadie elige perder.


Su mirada o lo que quedaba de ella tenia ese brillo cansado de fundillos de pantalones viejos, y a medida que iban pasando las horas se le volvía más estúpida, adormilada, igual a la de alguien que se deja hipnotizar hasta la insensibilidad  sólo para olvidarse de que está vivo.

Y si él tenía viejas esquirlas tristes en el cerebro y no se sentía más que un escupitajo de alguien que ocupó el lugar de Dios justo en el momento en que le tocó nacer porque Dios quizás haya tenido ganas de ir al baño o no se, no era simplemente porque lo había elegido :  nadie elige perder. El comenzó con todo esto cuando ella le dijo que no podía verlo mas. 

Entonces empezó a perderse de vista de todos los espejos.  Fue cuando se dio cuenta que algo había empezado a romperse y que ya no se iba a detener más esa rajadura tan ácida dentro suyo.

Fue en ese momento en que se quedó sin alternativas e inició su gesta de Buscatiente, como le gustaba llamarla. Fue esa tarde en que ya  no soportó más estar bajo la luz de tubos encendidos porque  se convenció de que todos  esos cilindros blancos y fríos, oscuros para siempre,  amenazaban a la ciudad con ese vacío que lo impregnaba todo de pequeñas muertes, de suciedades percudidas, de palabras con manchones de grasa ...

Hasta la próxima

viernes, 29 de octubre de 2021

1. ALGO QUE FUE LUZ Y AHORA ES VACIO Del Buscatiente

 


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- Esa noche él estaba, como siempre, afilando su obsesión por esa mujer con la cual compartió la parte más iluminada de su vida. Gastaba lenta y obstinada su memoria convirtiéndola en un largo cuchillo. 


En la esquina de Rivadavia  y Misiones el viejo me señaló con su dedo manchado de tinta solvente del marcador una lastimosa luz que salía de una pizzería chiquitita y sola que estaba por esa calle.


– Ahí está  ¿ves? Vamos – y encaró directamente para ese lugar desencantado, que se derretía despacito  en neblinas de grasa y vino.


Yo lo seguí sin saber qué buscaba el viejo en ese lugar tan triste que nos recibió con un vaho intenso de calor, humedad, silencios y rejillas sucias, como si nos echara, como si  no nos quisiera. 


- ¿Ves? Acá es donde él se puso a escribir esa carta, esa única carta antes de irse, de perderse quien sabe dónde. Su carta de Buscatiente.


 El Junta mientras tanto comenzó a revisar sus bolsillos y a hablar al mismo tiempo. 


- Esa noche él estaba, como siempre, afilando su obsesión por esa mujer con la cual compartió la parte más iluminada de su vida. Gastaba lenta y obstinada su memoria convirtiéndola en un largo cuchillo. 

Sentado en el umbral pringoso y oscuro, acá a la vuelta no más, por Yrigoyen, mantenía sus ojos, aún nublados , fijos en las ventanas del edificio de enfrente donde algunas sombras, totalmente ajenas a su presencia, parecían estar interpretando solo para él una danza que se le antojaba macabra. 


Hasta la próxima