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miércoles, 27 de octubre de 2021

17. DEL JUNTAHISTORIAS

- Se le nota que aun es nuevo en esto de dormir en la calle y está un poco desconcertado. Estos bautismos de vereda duelen para toda la vida, dejan marcas. Yo los llamo Dónde porque son preguntas sin respuestas. 


 - No te hagás problemas. Es el primero de todos. De ellos quería hablarte también –el hombre se había detenido a dos metros de nosotros como si esperara que reiniciemos la marcha para él seguir caminando

- Se le nota que aun es nuevo en esto de dormir en la calle y está un poco desconcertado. Estos bautismos de vereda duelen para toda la vida, dejan marcas. Yo los llamo Dónde porque son preguntas sin respuestas. En realidad como nosotros, como todos, nada más que ellos andan sin caparazón, a cielo abierto, en carne viva. Tal vez esta sea su noche también y haya una fiesta en algún sitio oscuro pero amigo adonde pueda empezar a vivir de vuelta.

Siempre acompañados por el insistente chancletear del Dónde, al que ya se le habían sumado tres más, tomamos por Mitre y cuando estábamos por llegar a Castelli, casi sin darme cuenta le puse una mano en el hombro al Viejo y así seguimos andando.



Hasta la próxima

lunes, 25 de octubre de 2021

16.DEL JUNTAHISTORIAS

 

- Fijate, este tipo nos empezó a seguir- le digo alJunta casi en un susurro mientras que de reojo veo como el el chancleteante cruza haciendo restallar aun más los restos de sus zapatos en medio del silencio de esa noche espesa


No habíamos cruzado Perón todavía cuando un tipo, tirado en la vereda, alzó su mirada hacia nosotros desde el cartonaje de cajas de TV adonde estaba su cuerpo. Apenas visible en la oscuridad se restregó contra la dureza de los baldozones solo disimulados por trozos de arpillera y papeles de diario. Comenzó a pararse lentamente. Me inquietó la forma en que nos había mirado y pensé que tenía algún arma en ese paquete blando, envuelto en papel madera y atado con hilo sisal que apretó contra sí mismo antes de largarse a caminar detrás nuestro. Estábamos solos en la calle.

- Che, ese tipo nos empezó a seguir – le dije asustado al Junta sin quitarle los ojos de encima al hombre surgido de la oscuridad. - ¡Che! – casi le grité al Junta pero cuando giré la cabeza hacia el lado del viejo me di cuenta que ya no estaba al lado mío. Me desesperé. Comencé a caminar más rápido al escuchar el feroz chancletear de los zapatos deshechos del tipo.

- ¡Che! Esperame, pará – escucho que me grita desde la vereda de enfrente el Junta. En ese momento un viento frío hizo volar una llovizna de pequeños trozos, retazos de tela desde las bolsas destrozadas de basura que estaban sobre la vereda. Cuando crucé el Junta escribía sobre una pared con un marcador .

- Fijate este tipo, nos empezó a seguir – le digo casi en un susurro mientras que de reojo veo como el chancleteante cruza haciendo restallar aun más los restos de sus zapatos en medio del silencio de esa noche espesa. Desde la chorrera de letras derramada por el Junta se desprendía un fuerte olor a solvente.

- ¿Quién? ¿Aquel? – me pregunta el Junta girando apenas la cabeza.

- Si, quién va a ser sino – me impaciento.


Hasta la próxima

sábado, 16 de octubre de 2021

15. DEL JUNTAHISTORIAS

¿contarle las veces que la busqué a Dulce en esos gusanos tumultuosos de fierros y chispazos? ¿Decirle que ese olor salvaje que para mí tienen los subterráneos es el mismo olor del deseo?  


–  No pienses que soy adivino –dijo luego el viejo cambiando totalmente el tono de voz – sucede que es muy fácil cuando estás acostumbrado a ver en la oscuridad leer miradas y borracheras. Por eso me di cuenta que te sentías jodido por esa mujer que te inventaste para poder encerrarte así en la bomba de tiempo que sos vos mismo.

Volvimos a caminar juntos en un silencio distinto a todos los otros. Tomamos por Azcuénaga hacia Rivadavia. Al fondo de la calle se distinguía brumosamente la silueta de la torre de una iglesia. Yo no sabía qué hacía ahí con ese tipo tan extraño que parecía saber mas de mí que yo mismo.

- Yo no quiero que cuentes mi historia en la novela, sino lo que vamos a ver esta noche. Porque vivir en los túneles te transforma, pero yo no soy el único, yo soy apenas uno en ese mundo de personas que parecen sostener a esta puta ciudad desde esas bóvedas ...

- Un día ¿sabés? – y aunque era yo el que hablaba la voz me parecían venir de muy lejos – sentí que había ángeles escondidos en los subtes. Los sentí un par de veces, bah, en realidad una porque la otra fue una trampa que me hice porque necesitaba sentirlos cerca - ¿contarle las veces que la busqué a Dulce en esos gusanos tumultuosos de fierros y chispazos? ¿Decirle que ese olor salvaje que para mí tienen los subterráneos es el mismo olor del deseo? ¿Decirle que mil veces había soñado con meterme debajo de la noche para volver a encontrar sus labios? 


Hasta la próxima

miércoles, 13 de octubre de 2021

14. DEL JUNTAHISTORIAS

Cuando estás abajo tenés que estar atento porque muchas veces, a la noche, circulan trenes vacíos con vagones que llevan a reparar a los talleres. Son los que salen a la calle allá por Primera Junta ¿los viste alguna vez? 

- Me fui a vivir a los túneles del subte en el ’79 – me dijo el Junta mientras intentábamos caminar manteniendo la vertical por Sarmiento hacia la avenida Pueyrredón. – Me habían amenazado y a muchos ya los habían agarrado. Otros pudieron irse afuera, levantaron vuelo, pero yo como no tenía un mango decidí hacer la contraria, irme para abajo.

La calle Sarmiento se hunde en el Once nocturno como un tren sin ruido que anda a ciegas. El Junta ya no transpiraba oscuridad y las ráfagas de luces que traían los taxis que pasaban de vez en cuando me devolvían un rostro totalmente distinto al que le había conocido hacía apenas un par de horas en el Astral.

– Primero fue difícil. Tuve que aprender los horarios de los trenes. Para que no te aplasten tenés que estar atento a las cucarachas y las ratas porque cuando ellas desaparecen es que se viene el tren. También tuve que aprender a esquivar a los obreros; calcular qué calle pasa por arriba para poder subir; saber los horarios que cierran los boliches de la estación Once o los de la galería Obelisco para conseguir comida, vino y cigarrillos… Estar atento porque muchas veces, a la noche, circulan trenes vacíos con vagones que llevan a reparar a los talleres. Son los que salen a la calle allá por Primera Junta ¿los viste alguna vez?

– Eso está bien para escribir una novela –le dije burlonamente.

– Es lo que quiero hacer, por eso es que te fui a buscar

– ¿A buscarme?

– Claro. Vos sos periodista ¿no?

– Si, esta bien. Pero esto es muy extraño.

– ¿Qué tiene de extraño?

– Todo tiene de extraño ¿sabés? Todo –algo dentro de mí había empezado a estallar.

– Mirá nene –y el Junta entonces me aferró firmemente de un brazo obligando a detenerme – Vos no sabés quien soy yo y te equivocarías mucho si pensaras que todo esto es una casualidad. Como te venís equivocando con esa mujer de los mil nombres que ahora ya no existe y que quizás... 

- Si, ya sé. Decilo... nunca existió.

- Si existió. Pero sólo en vos. – me soltó y ambos nos quedamos mirándonos a los ojos en medio de la oscuridad de Sarmiento y Azcuénaga.

Tenía razón el Junta pero...  ¿quién era?


Hasta la próxima

viernes, 8 de octubre de 2021

13. DEL JUNTAHISTORIAS

Y más allá de que todo lo que íbamos a vivir me sigue marcando hasta ahora. Y que escribo todo esto con desesperación porque no encuentro las claves para contarlo, era la primera vez en mucho tiempo que no me sentía solo. 


El Junta me hacía señas del otro lado de la avenida Corrientes pero entre mi miopía y el tránsito me costo verlo. Era una imagen graciosa y rara, muy rara. Como todo lo que me pasaba en ese momento. Agitaba los brazos con la desesperación del tipo que sabe que se está ahogando mientras a su alrededor pasa un montón de personas pero nadie parece verlo.  

Creo que fue en ese momento en que sentí en el aire, como si fuera neblina, un olor muy fuerte a solvente y me di cuenta de que a mi alrededor alguien acababa de escribir, con fibrones gruesos, “Tu nombre verdadero”... Pero no había nadie y esas tres palabras comenzaron a retumbarme en la cabeza. Me recordaban a algo pero no sabía a qué...

Cuando lo vi al Junta en la otra esquina sentí, casi como una sorpresa, que todo volvía a iluminarse por más que estaba tan oscuro como antes. En ese momento pasaba el camión de la basura. 

Sus ruidos me llegaban desde lejos a pesar de que estaba delante de mi compactando los restos del día ya hechos oscuridad dentro de bolsas destrozadas por las manos de quienes raspan la viruta de lo que quedó porque sólo tienen eso para salvarse. 

Volví a mirar hacia el otro lado de Corrientes y el Junta me seguía haciendo señas. Ahora,  para que cruce. Y no sé por qué lo hice porque admito que muchas veces me arrepentí. Pero crucé y hasta me sentí contento de ir a su encuentro. Casi como si fuera un amigo. 

Y más allá de que todo lo que íbamos a vivir me sigue marcando hasta ahora. Y que escribo todo esto con desesperación porque no encuentro las claves para contarlo, era la primera vez en mucho tiempo que no me sentía solo. 

Nos adentramos por Rodríguez Peña para el lado de Sarmiento. 

- La vida son apenas astillas dulces – decía como si recitara en ese aire enrarecido – destellos que queman, nombres que nos persiguen todo el tiempo...  

Y había un teatro antes de llegar a Sarmiento que chorreaba luces y fotos de colores 

- ... estrellas fugaces que se parecen demasiado al deseo, que es un momento tan solo. 

Los olores a orín viejo se mezclaban con el de las frituras y todo apestaba a oscuridad transpirada 

– No más que eso, un tan solo, la felicidad – el Junta seguía enfervorizado mientras pasábamos frente a puertas de tela que resguardaban la entrada a un esqueleto de edificio cubierto de cartelones, tras los cuales me pareció ver brillar ojos que nos acechaban. 


Hasta mañana


miércoles, 6 de octubre de 2021

12. DEL JUNTAHISTORIAS

 

- ¿Dónde mierda se había metido el Junta?


Cuando quise levantarme sentí que estaba parado sobre una alfombra que alguien sacudía furiosamente. De todos modos salí, como pude, detrás del Junta sin saber que ésa era la última vez en que el viejo Astral iba a dar sus lengüetazos tristes de luz amarillenta sobre la vereda de Corrientes.


De pronto me di cuenta que la mujer de tantos nombres que yo comencé a conocer como Azúcar aún dolía en mi abollada existencia. Y así, dando tumbos , con el aire de la calle raspándome los pulmones me sentí tan distanciado de todas esas tormentas que encienden la piel que me pareció haber llevado siempre un paraguas como para que la vida no se me mojara. Un paraguas que ya destrozado por cientos de diluvios me dejaba así, a la intemperie, solo de esa maldita soledad que nada ni nadie, salvo una voz, solo una voz, puede acallar.


¿Dónde estás? – pregunto con palabras arrastradas que me deschavan borracho buscándolo al Junta por Rodríguez Peña. Pero no lo veo. Floto como puedo en el vaho intenso de esa calle con espasmos fríos de televisores que vuelven locas a las sombras tras las ventanas de los departamentos.


Siento pánico de haberme quedado solo allí, entre dos tiempos que me tironean, me desfiguran... ¿El Junta sólo había existido en el Astral? ¿Había estado hablando solo todo este tiempo? ¿Ésta era finalmente la locura?


Un perro se cruza manso delante de mi y se va hacia Lavalle. Todo es muy oscuro en esa cuadra. Como en un apagón del que solo se salvaron los televisores desde lo que bajan al unísono melodías edulcoradas e irritantes.


No... no iba a poder salir solo de allí, de esa cuadra que chocaba con la vieja escuela industrial en Lavalle y que ahora sólo era iluminada por algún que otro colectivo que tiene la parada antes de Corrientes. De a poco las luces de los televisores también se van apagando. 

Pensé en tomarme uno de esos colectivos. Pero... ¿para ir adónde? Además, tuve miedo -si, el miedo, siempre el miedo- de que el colectivero no me quiera llevar.  Que me dijera: “No, pibe. No te puedo llevar porque vos no sabés adónde vas”.

¿Dónde mierda se había metido el Junta?


Hasta mañana

martes, 5 de octubre de 2021

11. DEL JUNTAHISTORIAS

 
Y fue en ese momento en que afuera las sirenas se hicieron aullidos dolorosos, frenadas que raspan el asfalto; ruidos de metales; puteadas a lo lejos. Abrieron la puerta con un par de patadas y el bar solo fue silencio, silencio asustado, tenso, cuerda caliente ...


- Vos estás borracho – creo que le dije, porque la lengua ya se me hacía trapo en la boca.


- No, en serio. No te hagas el sordo ¿escuchás? – se entusiasma y comienza a golpear la mesa, la boca olvidada en una “o” expectante …


- Salí – le digo mientras escucho que las voces atronan, se abrazan empujando un ensordecedor: “con el fusil en la mano ... y Evita en el corazón”


- Si, vos también estás escuchando – me reclama el Junta.


Pero mi cabeza parece querer estallar y las voces ya embravecidas corren hacia su destino final: “Montoneros Patria o muerte ... los soldados de Perón”.


Y fue en ese momento en que afuera las sirenas se hicieron aullidos dolorosos, frenadas que raspan el asfalto; ruidos de metales; puteadas a lo lejos. Abrieron la puerta con un par de patadas y el bar solo fue silencio, silencio asustado, tenso, cuerda caliente ...


- ¡Los documentos en la mano! – gritaron los tipos de azul que recién acababan de entrar.


* * * * * * *


- Hoy vino más temprano – me dice en ese momento el Junta cuando un tipo pasa al lado de nuestra mesa.


- ¿Quién? –le pregunto y él ladea, cómplice, la cabeza para señalarlo. – Éste, el mozo que entró recién. Es un buchón. Terminá eso y vamos porque lo que viene ahora es triste. Lo bancan en la comisaría ¿sabés? – escucho que me dice el Junta mientras el tipo reaparece y con su saco blanco nos mira de reojo.

- A ver, zurdos de mierda si se dejan de joder – y escucho o me parece, ya no lo se, las voces de los tipos de azul que quiebran las hebras celestes de humo dulzón y empujan a los que están parados.


- Vámonos, yo sé lo que te digo, esto no da para más – me dice el Junta.


En tanto el Astral se va vaciando. La fila de gente sale, manos en la nuca, de uno en fondo por la puerta, que ahora tiene manchones intermitentes de luces rojas.


- Dale nene...


Hasta mañana

lunes, 4 de octubre de 2021

10. DEL JUNTAHISTORIAS

 - ¡Qué bueno!, Hernández Arregui – le dice mientras él siente pánico de que ella pueda sentirle el olor a sobaco transpirado que debe despedir el libro de tanto traerlo y llevarlo bajo el brazo a lo largo de la avenida Corrientes.

- ¿Te gusta Janis? – dice entonces el bibliogolpeador, cambiando el tono de su voz, a la muchacha que está vestida con una blusa de bambula, jeans bombilla, sandalias de cuero caro que contrastan con su piel tan blanca - ¿No querés venir a casa? Mirá que tengo el último disco. Ella se sorprende porque no cualquiera puede tener en la Argentina “Pearl”.

Y yo no puedo dejar de sentir que en ese momento, en la Plaza de Mayo, con Perón o sin él, alrededor del Obelisco o en todas partes dan vueltas los que necesitan amor o algo parecido...

Como toda respuesta la chica toma el libro de tapas rojas.

- ¡Qué bueno!, Hernández Arregui – le dice mientras él siente pánico de que ella pueda sentirle el olor a sobaco transpirado que debe despedir el libro de tanto traerlo y llevarlo bajo el brazo a lo largo de la avenida Corrientes.

Pero hay una guitarra en el fondo del bar que comienza a puntear una melodía que yo escuché cantar por última vez en un lugar llamado Liberarte. Me acuerdo que eran unos cuatro o cinco tipos que se abrazaban y lloraban borrachos. Desafinaban y eso hacía que todo tuviera un sabor amarillento. “Aquí se queda la clara ... la entrañable transparencia ...” Pero ahora no son esas voces sino otras, que vienen desde hace mucho tiempo y se envalentonan... “... de tu querida presencia ... comandante Che Guevara”.

Y es la chica, de ojos muy grandes y claros, quien ahora se desespera y le golpea el hombro al mismo tipo que hace un ratito nomás la intentaba seducir con el “Pearl” de Janis Joplin preguntándole con la mirada : ¿Y ahora? ¿Qué hacemos?. Pero él no hace nada. Es ella entonces la que se pone de pie y blandiendo un puño en alto del que deja salir dos dedos – el índice y el mayor – arremete solitaria pero con fuerza: “Los muchachos peronistas ... todos unidos triunfaremos ...”

- ¿Estás escuchando? – me preguntó el Junta mientras que la cuarta ginebra que el mozo nos sirvió sin habérsela pedido me hacía sentir ya a veinte centímetros del suelo – Parece que la cantan de nuevo.


Hasta mañana

jueves, 30 de septiembre de 2021

9. DEL JUNTAHISTORIAS

Ese pibe que se me parece demasiado olisquea el alcohol con su nariz aun virgen, mientras naufraga perdido entre las mesas 


En una mesa cuatros tipos conspiran. Se les nota en la cara. Hay tensión entre ellos, gestos que transpiran un miedo frío : “¿Quién va a tirarla?”, se preguntan sólo con la mirada porque las palabras no aflojan así nomás, nadie se anima ...


Un golpe resuena en ese bar Astral, que ahora me parece más joven, menos gastado. Es un libro que es vapuleado contra otra de las mesas. Un libro de tapas rojas , con un dibujo, “¿Qué es el ser nacional" se pregunta desde el título, si es que no veo mal.


Mientras, en otra mesa, un tipo parece estar disolviendo ese dolor agudo que ahora me es tan conocido, con ginebras que arden como fueguitos en inviernos desarrapados.


Y también hay un pibe que anda por ahí – y es en ese momento en que el Junta me mira desafiante- en medio de todo ese enjambre. El pibe tiene olor a tizas, de las que se usan en las escuelas porque aun no sabe que también existen otras tizas que trazan líneas largas pero no son como las que te piden las maestras sino son las que te arrebatan.


Ese pibe que se me parece demasiado olisquea el alcohol con su nariz aun virgen mientras que naufraga perdido entre las mesas donde están los conspiradores que se excusan en Gramsci, Lenin, y hasta en el Che Guevara para no poner esa pastilla de gamexame en la facultad.


Mientras tanto, el libro de las tapas rojas que se pregunta qué es el ser nacional es golpeado una y otra vez cuando el tipo que lo tiene necesita acentuar alguna frase.


- Porque cuando vuelva el viejo –dice y pega un golpe- todo va a cambiar – concluye y da otro librazo sobre la mesa. Pero su mirada ahora no sueña con la Plaza de Mayo repleta ni con Perón mezclando sus brazos con el cielo y llevándose la mas hermosa música que ha escuchado. Su mirada está detenida en un par de ojos muy abiertos, muy claros, de una muchacha que recién conoce y que él ahora quiere conocer del todo.


Hasta mañana

miércoles, 29 de septiembre de 2021

8. DEL JUNTAHISTORIAS.

 

Alguien habla de un avión negro y menciona muchas veces la palabra regreso entre todas esas barbas perfumadas con tabaco barato, de cigarrillos armados a mano.


- A esa mujer que vos viste en el bar te la vas a volver a encontrar algún día, cuando despiertes, quizás mañana , pasado, o dentro de diez años. – me dijo el Junta.


Yo ya no podía más y aún no sabía lo que me esperaba. El alcohol ya se había convertido en tenazas calientes que apretaban mi cabeza. Amagué irme cuando sentí que la noche estaba lo bastante disfrazada como para hacerle frente, pero el viejo me aferró el brazo.


- No, ahora no por favor – casi me suplicó y yo sentí que ese solo contacto me causaba pánico.


- ¿Por qué? – le pregunté.


- Porque esta noche va a ser especial. Yo se por qué te lo digo, haceme caso por favor. Además vine a pedirte algo.


- Dejate de locuras, viejo. Ni nos conocemos ¿cómo vas a venir a pedirme algo? Nos vemos otro día.


- Es que no va a poder ser. Yo ya no voy a subir más, me voy a quedar abajo. Lo mío acá se terminó ¿qué puedo hacer acá arriba en medio de todo esto? Solo esperaba una noche como la de hoy …


- No me vuelvas mas loco de lo que estoy, Viejo. Andate a tu casa tranquilo y otro día nos vemos …


- Es que ni vos ni yo estamos locos, pibe. Sino olé ...


Y sí... había un humito azul, dulzón, que embriagaba y parecía seducir a una guitarra tímida pero firme que comenzó a sonar desde el fondo del bar, en la mesa que estaba al lado de los baños.


También volví a sentir ese olor al cuero de muñequeras y vinchas. Cuero quemado con la punta de destornilladores torcidos, puestos al rojo en hornallas de cocinas con repasadores húmedos colgando y los “no te vayas a quemar, nene”, gritados por mamás que en el baño se erizaban la cabeza de ruleros.


Alguien habla de un avión negro y menciona muchas veces la palabra regreso entre todas esas barbas perfumadas con tabaco barato, de cigarrillos armados a mano. Muchos ríen porque aún tienen vida para hacerlo.


Hasta mañana. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

7. DEL JUNTAHISTORIAS

Y no sé si fue la puta tarde que yo había pasado en el barrio azuledizo buscándola a Azúcar por todas partes; el miedo, lo imprevisto, el asalto de algo desconocido o lo que me había sucedido un rato antes en el bar que da a la esquina de la plaza Congreso, pero me senté frente a ese tipo al que yo consideraba un pirado más, un alucinado, un curda, alguien con quien, en fin, disfrazar a ese tremendo muro que me había levantado la ausencia de ella, el óxido del cielo sucio, el crucifijo de barro de todas esas calles estancadas, de esos perros desmadrados del barrio Azulsiempre, adonde bajé del colectivo con tantas ganas de mear que mi vejiga repleta no me permitió sentir en un primer momento ese olor nauseabundo a cerveza rancia sobre el empedrado.


Sí. Me senté frente a ese tipo para no emborracharme solo, porque si lo hacía iba a terminar emborrachándome con mi propia vida, y eso iba a ser peor, mucho peor ...


Mañana la seguimos...

jueves, 9 de septiembre de 2021

6. DEL JUNTAHISTORIAS

 

Y no sé si fue la puta tarde que yo había pasado en el barrio azuledizo buscándola a Azúcar por todas partes; el miedo, lo imprevisto, el asalto de algo desconocido. O lo que me había sucedido un rato antes en el bar que da a la esquina de la plaza Congreso, pero me senté frente a ese tipo al que yo consideraba un pirado más, un alucinado, un curda, alguien con quien, en fin, disfrazar a ese tremendo muro que me había levantado la ausencia de ella, el óxido del cielo sucio, el crucifijo de barro de todas esas calles estancadas, de esos perros desmadrados del barrio Azulsiempre, adonde bajé del colectivo con tantas ganas de mear que mi vejiga repleta no me permitió sentir en un primer momento ese olor nauseabundo a cerveza rancia sobre el empedrado.


Sí. Me senté frente a ese tipo para no emborracharme solo, porque si lo hacía iba a terminar emborrachándome con mi propia vida, y eso iba a ser peor, mucho peor ...


Mañana la seguimos...

miércoles, 8 de septiembre de 2021

5. DEL JUNTAHISTORIAS

El mozo le dejó un farol de ginebra. El tomó mi vaso y lo puso del lado de la silla vacía. Ahí noté cómo su sudor espeso y negro dejó en el vidrio titubeantes venas oscuras. Sentí asco...


-Perdón, pero la mesa está ocupada – le dije al tipo. Las gotas de sudor negro que dejaba caer dibujaban pozos ciegos en la fórmica gastada.

-Mirá, ahora mismo hay un puñado de tipos que pagarían gustosos con su propia muerte salir de la eternidad a la que están condenados y así poder morirse tranquilamente. ¿Sabés lo que es no poder morirse? ¿Estar despierto, siempre atento? ¿Sabés lo que es no poder distraerse ni liberarse de la responsabilidad? Es sencillamente no poder vivir nunca. Así que dejate de joder con que la mesita es tuya y sentate ¿no ves que está todo ocupado?...

-Es que ... – dudé ... miré hacia los costados buscando al mozo o a algún conocido pero no había nadie. En realidad, yo tampoco tenía muchos amigos. Lo mío era salir a vagar solo, a mirar libros viejos o discos usados por Corrientes. Desde Callao hasta la Nueve de Julio por la vereda del Ramos y, de vuelta, desde la Nueve de Julio hasta Callao por el lado de La Giralda y La Paz hasta llegar al Astral. Pero esa tarde había sido diferente y ahora me sentía estúpidamente invadido, con un temor infantil parecido al que le tenia a las sombras largas de la noche, a las pesadillas, a la fiebre del sarampión , al quedarme solo y sin dormir cuando apagaban la luz.

- Correte un poquito – me dijo para poder mirar a alguien que estaba detrás mío. Era el mozo que venía para dejarle un farol de ginebra cerca de sus dedos inquietos, ansiosos. El tomó mi vaso y lo puso casi a la orilla del lado de la silla vacía. Ahí noté que su sudor espeso y negro le dejó titubeantes venas oscuras en el vidrio. Sentí asco...

-Es sólo sombra. Estuve demasiado tiempo abajo y estoy hasta las pelotas de oscuridad.


Mañana la seguimos...

martes, 7 de septiembre de 2021

4. DEL JUNTAHISTORIAS

Me dolía y arrastraba las preguntas de esa noche empapada de locura y magia; esos enormes signos de interrogación como ganchos de carnicero de donde colgaba todo lo que yo había sido hasta ese momento. 


El Junta. A quién después de aquella noche busqué por todas partes. El Junta... Si me pasé horas enteras por los andenes de todas las líneas, por Corrientes, por el Astral... 

Y es que me dolía y arrastraba las preguntas de esa noche empapada de locura y magia; esos enormes signos de interrogación que se parecían demasiado a los ganchos de carnicero de donde colgaba todo lo que yo había sido hasta ese momento.

Y es precisamente porque hoy ya no soy el de esa noche pero tampoco sé quién soy, esos interrogantes se hacen mas tensos, indestructibles, cuñas para procurar hacer luz, verdad, realidad o por lo menos algo que se le parezca.

En el medio, ese camión autobomba, estacionado al costado de la boca del subte... un objeto estúpido por ser tan rojo como lo es el fuego tantas veces.

Es cierto... no pude evitar esa sensación que me dejó un regusto amargo en la mirada, en esta mirada con la que cada vez me enfrento cuando me miro al espejo. Porque yo sabía, puta madre si sabía, que el Junta jamás iba a poder contestar a mis preguntas, esos signos de interrogación como ganchos adonde quedaron colgados pedazos de lo que fui.


lunes, 6 de septiembre de 2021

3. DEL JUNTAHISTORIAS

No tendría que haberme detenido allí pero, de no haberlo hecho, no estaría escribiendo todo esto ahora así, con desesperación. 


No tendría que haberme detenido allí pero lo hice. Había algo de mí que sospechaba. Por eso me paré en el medio de ese pequeño amontonamiento de gente que se asomaba a una de las bocas de acceso a la estación Uruguay del subterráneo.

No tendría que haberme detenido allí pero claro que sé que de no haberlo hecho, no estaría escribiendo todo esto ahora así, con desesperación.

Escribo: “Y no sé si porque la tarde iba cayéndose a pedazos rojos sobre el horizonte de la avenida Corrientes hacia Chacarita, pero allí había olor a muerte; a muerte anónima, aún caliente”.

Es un garabateo apenas legible que hasta a mi me cuesta entender. Lo estoy por tachar. Pero no. Lo dejo y sigo...

… Algo que contar, por más macabro que sea, parecía ser la consigna de esa gente con ojos como garras que acechaban las escaleras. Algo que contar en la cena. Me molestaba el palabrerío morboso de todos esos que solo esperaban ver subir a los bomberos con la camilla. La luz intermitente de la ambulancia salpicaba el pavimento con fugaces charquitos de sangre.

En ese momento me di cuenta que estaba a tres cuadras de donde lo había conocido al Junta. A tres cuadras de dónde había comenzado esa primera, intensa y única noche. Sólo a tres cuadras.


Mañana la seguimos...

domingo, 5 de septiembre de 2021

2. DEL JUNTAHISTORIAS

Cómo imaginarme que esa noche se iba a transformar en el itinerario feroz, alucinado que viví con él, el Junta, a quien luego perdí de vista.


El Junta era un manchón de tinta negra que salpicaba la que había sido mi mesa. Su imagen, ante mis ojos miopes, era la de un tipo que transpiraba a chorros oscuridad, sudor negro, profundo, espeso, en gotas como lágrimas que arrastran rimmel. Porque eso no era mugre. No sé por qué pero nunca lo dudé. Lo supe desde siempre.


Lo que no sabía aún era que le decían Juntahistorias. Ni tampoco el motivo de ese apodo. Tampoco todo eso de los túneles del subte y de las diferentes ciudades que se despiertan en noches mágicas.


Cómo imaginarme que esa noche de invierno incipiente se iba a transformar en el itinerario feroz, alucinado que viví con él, el Junta, a quien luego perdí de vista. Esa noche que aún no sé si dejó ciega alguna parte de mí o simplemente no sucedió. Todo eso ya está tan rasguñado, tan roído...


Mañana la seguimos...

sábado, 4 de septiembre de 2021

1 - DEL JUNTAHISTORIAS

 

Miles de perros, ojos amarillos, atravesaban los vidrios del Astral y ganaban la calle desangrándose, Corrientes abajo.


Al Junta lo conocí una noche en el viejo bar Astral. Yo estaba solo y fui al baño. Cuando volví se había instalado en mi mesa. De alguna manera iba a ser la segunda vez que me sucedía en esa noche que tenía todo para ser una noche de mierda. Y lo que más me jode hoy es no saber si fue mi noche más luminosa y que pasó sin que me dé cuenta.


Ese momento en que lo vi ahí, sentado, lo más tranquilo, me quedó grabado por el estruendo que hizo al caer una ficha en la máquina de discos. Tal vez yo solo lo sentí pero fue un enorme clac metálico que perforó el murmullo que se acumulaba en ese viejo bar de Corrientes. Murmullos que se parecían a los pelusones entre las patas de las sillas. Tamos, como alguien me enseñó que se decía.


Cuando la música estalló sentí que miles de perros, ojos amarillos y con colmillos goteando saliva ansiosa, traspasaban limpiamente los vidrios de la entrada y ganaban la calle desangrándose, Corrientes abajo.


Fue cuando el Astral todo se inundó con la voz aguardentosa y áspera del Indio


Vaya a saberse por qué yo estaba en ese bar húmedo donde la máquina de café express espantaba a las cucarachas con el vapor. En realidad, si alguna parte de mí lo sabía, hacía silencio. Incluso hasta hoy.


Mañana la seguimos