lunes, 4 de octubre de 2021

10. DEL JUNTAHISTORIAS

 - ¡Qué bueno!, Hernández Arregui – le dice mientras él siente pánico de que ella pueda sentirle el olor a sobaco transpirado que debe despedir el libro de tanto traerlo y llevarlo bajo el brazo a lo largo de la avenida Corrientes.

- ¿Te gusta Janis? – dice entonces el bibliogolpeador, cambiando el tono de su voz, a la muchacha que está vestida con una blusa de bambula, jeans bombilla, sandalias de cuero caro que contrastan con su piel tan blanca - ¿No querés venir a casa? Mirá que tengo el último disco. Ella se sorprende porque no cualquiera puede tener en la Argentina “Pearl”.

Y yo no puedo dejar de sentir que en ese momento, en la Plaza de Mayo, con Perón o sin él, alrededor del Obelisco o en todas partes dan vueltas los que necesitan amor o algo parecido...

Como toda respuesta la chica toma el libro de tapas rojas.

- ¡Qué bueno!, Hernández Arregui – le dice mientras él siente pánico de que ella pueda sentirle el olor a sobaco transpirado que debe despedir el libro de tanto traerlo y llevarlo bajo el brazo a lo largo de la avenida Corrientes.

Pero hay una guitarra en el fondo del bar que comienza a puntear una melodía que yo escuché cantar por última vez en un lugar llamado Liberarte. Me acuerdo que eran unos cuatro o cinco tipos que se abrazaban y lloraban borrachos. Desafinaban y eso hacía que todo tuviera un sabor amarillento. “Aquí se queda la clara ... la entrañable transparencia ...” Pero ahora no son esas voces sino otras, que vienen desde hace mucho tiempo y se envalentonan... “... de tu querida presencia ... comandante Che Guevara”.

Y es la chica, de ojos muy grandes y claros, quien ahora se desespera y le golpea el hombro al mismo tipo que hace un ratito nomás la intentaba seducir con el “Pearl” de Janis Joplin preguntándole con la mirada : ¿Y ahora? ¿Qué hacemos?. Pero él no hace nada. Es ella entonces la que se pone de pie y blandiendo un puño en alto del que deja salir dos dedos – el índice y el mayor – arremete solitaria pero con fuerza: “Los muchachos peronistas ... todos unidos triunfaremos ...”

- ¿Estás escuchando? – me preguntó el Junta mientras que la cuarta ginebra que el mozo nos sirvió sin habérsela pedido me hacía sentir ya a veinte centímetros del suelo – Parece que la cantan de nuevo.


Hasta mañana

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