miércoles, 6 de octubre de 2021

12. DEL JUNTAHISTORIAS

 

- ¿Dónde mierda se había metido el Junta?


Cuando quise levantarme sentí que estaba parado sobre una alfombra que alguien sacudía furiosamente. De todos modos salí, como pude, detrás del Junta sin saber que ésa era la última vez en que el viejo Astral iba a dar sus lengüetazos tristes de luz amarillenta sobre la vereda de Corrientes.


De pronto me di cuenta que la mujer de tantos nombres que yo comencé a conocer como Azúcar aún dolía en mi abollada existencia. Y así, dando tumbos , con el aire de la calle raspándome los pulmones me sentí tan distanciado de todas esas tormentas que encienden la piel que me pareció haber llevado siempre un paraguas como para que la vida no se me mojara. Un paraguas que ya destrozado por cientos de diluvios me dejaba así, a la intemperie, solo de esa maldita soledad que nada ni nadie, salvo una voz, solo una voz, puede acallar.


¿Dónde estás? – pregunto con palabras arrastradas que me deschavan borracho buscándolo al Junta por Rodríguez Peña. Pero no lo veo. Floto como puedo en el vaho intenso de esa calle con espasmos fríos de televisores que vuelven locas a las sombras tras las ventanas de los departamentos.


Siento pánico de haberme quedado solo allí, entre dos tiempos que me tironean, me desfiguran... ¿El Junta sólo había existido en el Astral? ¿Había estado hablando solo todo este tiempo? ¿Ésta era finalmente la locura?


Un perro se cruza manso delante de mi y se va hacia Lavalle. Todo es muy oscuro en esa cuadra. Como en un apagón del que solo se salvaron los televisores desde lo que bajan al unísono melodías edulcoradas e irritantes.


No... no iba a poder salir solo de allí, de esa cuadra que chocaba con la vieja escuela industrial en Lavalle y que ahora sólo era iluminada por algún que otro colectivo que tiene la parada antes de Corrientes. De a poco las luces de los televisores también se van apagando. 

Pensé en tomarme uno de esos colectivos. Pero... ¿para ir adónde? Además, tuve miedo -si, el miedo, siempre el miedo- de que el colectivero no me quiera llevar.  Que me dijera: “No, pibe. No te puedo llevar porque vos no sabés adónde vas”.

¿Dónde mierda se había metido el Junta?


Hasta mañana

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