lunes, 27 de septiembre de 2021

9. MESAS TRISTES DE CAFÉ

Ramón tomó a la tipa de un brazo y la arrastró casi en vilo hasta la puerta para arrojarla en la esquina. La vieja se incorporó y desde afuera comenzó a emitir unos chillidos como de gatos apareándose

Y aun cuando a Barreto le extrañó que a partir de la tarde del descascaramiento su socio Ramón se empecinó en servir a la mesa del ventanal, cuando venía la muchacha sola, dos cafés, uno apenas cortado –colocando uno a su cuenta personal- y sirviéndolo con el platito cubriendo el pocillo en señal de espera, más le preocupó que su amigo tratara tan mal a la gente que amagaba con sentarse a la mesa del ventanal, a quienes echaba con cualquier excusa.


¿Sabés que me siento un niño de nuevo cuando la veo? , me dijo Ramón antes de agriarse definitivamente, tal como lo conociste hoy. Pero tenés que entenderlo, las últimas tardes que la muchacha fue por el café ya usaba el pañuelo blanco en la cabeza. Un pañuelo que se quitaba no más sentarse. La grotesca y provocadora vieja que esperaba en la esquina la acechaba, y en cuanto podía iba hasta su mesa y parada al lado de ella parecía insistir en convencerla de algo.


Pero la muchacha no quería ni podía escuchar. Así sucedió unas cuantas tardes hasta que Ramón se cansó y acercándose le preguntó a la chica si la señora la estaba molestando. La vieja se enfureció pero la muchacha, con sus grandes ojos claros muy abiertos hacia el mozo , que en ese momento yo creo que se sintió más arriba del propio cielo, no contestó nada.


Embravecido, Ramón tomó a la tipa de un brazo y la arrastró casi en vilo hasta la puerta para arrojarla en la esquina. La vieja se incorporó y desde afuera comenzó a emitir unos chillidos como de gatos apareándose y rasguñar con sus uñas mugrientas el vidrio del ventanal que daba a la chica que ahora, ya con sus cosas en la mano dejaba junto al billete del café un papelito igual al que intercambiaba con el muchacho, donde había escrito una sola palabra para Ramón: gracias. Era la única forma en que podía decírselo, muda como era.


Hasta mañana


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